Ni razón, ni lógica, ni pudor.
En el psicogeriátrico la humanidad, envejecida, se arruga sin que el espejo se de cuenta y el calendario está, ahí, sin oficio.
-Estás completamente loco- me dice Güili señalándome con su dedo anular tiezo como una tiza que pretende escribir en el pizarrón que no le enseñó a escribir.
Sus azañas son las del niño volando en el pegazo del carrousel de la feria pueblerina y…
El miércoles santo el molino se abría hasta las 11 de la noche. Era un día extraño porque me dejaban fuera de la cama hasta que me aburría de oír el ruido del molino y las historias de las señoras que venían a moler su maíz para los tamalitos de manteca porque esos días santos no se torteaba.
-Si se tortea es como aplaudir y el viernes santo no hay…
-No se preocupe que Gobierno de Guatemala velará por usted-.
Así me habló la secretaria después de leer el telegrama que me habían escrito para que fuera a la intrevista con el responable de las plazas en el ministerio de educación.
Fue ya hace tantos años y todavía recuerdo cómo el hambre me subía a la boca junto con la sed. Me cansé de esperar la bendita entrevista y el olor…
Agradecimiento a Luis de Lión
Luis de Lión me dio la mano cuando yo apenas empezaba a comprender para qué servía el abecedario; fue en San Juan del Obispo en una casa que una correntada del volcán Agua borró sin piedad.
Me asustó el hombre.
Demasiado alto para mi lúgubre figura escondida entre las bancas de un banquete de bodas; se casaba don Juan que aún sigue encerrado en su propio manicomio…
Lleva un plato con sus propios ojos.
Está en altar mayor de la iglesia del barrio Santa Lucía, ahí donde pasaba el desagüe principal de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a flor del suelo.
Ante Lucía recibí la primera comunión a la edad de siete años cuando todavía creía que dios era el eterno creador de todas las cosas. Esa idea me la hicieron memorizar hasta que,…
Cayó como un paracaidista en medio de una autopista en la que no sabía qué dirección tomar porque ningún camino le conducía a su hogar… Con un dejo de tristeza y con los ojos llenos de sorpresa una mezcla difícil de asimilar para un inmigrante que acaba de llegar.
Sin hablar ingles y con un español acentuado por su…
Diciembre por las calles alegres, en el parque Central el hipnótico retozo de juegos fatuos. Me encanta atisbar a la multitud desde la incomparable y potente elevación que me ofrecen los hombros de mi padre.
Desde mis siete años en atalaya paterna, me trago el acre olor a pólvora, escucho como una carcajada lumínica las explosiones del castillo que arde allí a unos pocos metros y me dejo ganar por…