Su amor era blanco, blanco como la nieve,
cada sábado ella lo esperaba en la estación,
con ansias locas de verlo y estrujarlo
entre sus brazos.
El ciclo se repitió por varios meses,
siendo cada vez más débil,
aunque el amor seguía fiel.
Él dejó de recibir la llamada,
albanera y ella la sutil caricia en su rostro.
El tiempo y la distancia,
poco a poco los fue separando,
hasta lograr su cometido,
el adiós furtivo y definitivo.
En tierra firme naciste,
a base de sol y agua creciste;
diste techo a las aves,
que en ti gozosas posaban,
sabiendo que tú las cobijabas,
Con tus frondosas ramas.
Los años han pasado,
tus hojas se han secado,
y los pájaros te han abandonado.
Ahora que conoces la soledad,
añoras aquellos días mozo,
en que de los ancianos te burlabas,
presumiendo tu efímera juventud.
No te preocupes amigo mío,
en esta cadena de burlas
llamada vida, todo tiene su tiempo
Y tarde o temprano…
Al menos por hoy, quiero ser libre como el águila real, volar por el mundo disfrutando de las bellezas del mismo. Al menos por hoy, quiero abandonar todos los códigos, normas , tabués sociales, morales y religiosos, y ser yo mismo, un hombre de naturaleza humana y para el goce de la naturaleza. Al menos por hoy, quiero olvidar las complicaciones del mundo moderno y perderme en la naturaleza en compañía…
Erase una vez hacia el año 2002, en un pueblito llamado Buena Vista situado en el oriente de Guatemala había un niño muy pobre pero con grandes aspiraciones llamado Anastacio Thomas, era un niño nacido en una familia de humildes campesinos que soñaba en conquistar el mundo. Su vida siempre llena de alegría y apostándole al amor a través de libros de poesía que en su escuela leía. Sucedió…