Autor de Archivo

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Canción para una resurrección, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

He decidido bañarme en la sangre de mi pueblo, levantarme teñido de rojo, de dolor, de amor, de pasión.

No soporto más, ver el negro de la noche sin color, no puede nunca más este pueblo morir indiferente.

Emergeré de la sangre de sus hijos, vestido de carmín, con una máscara negra, como la noche, custodiada por estrellas.

Mis brazos serán las alas de un vuelo en papel, mi pecho será el nido mortal de las…

Detras de los candados, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

Desde que tenía memoria, aquella puerta siempre estaba cerrada, clausurada por el tiempo y el olvido, sellada de toda mirada indiscreta por un alambre de púas y un candado oxidado.

-No niño, ahí no se puede entrar- dijo el viejo Roberto mientras ojeaba un diario de aquella mañana que anunciaba la caída y el viaje al exilio del presidente Arbenz.

Lo que había detrás de aquella puerta, siempre le había llamado…

La última reconciliación, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

El silencio es algo absurdo, pensaba, mientras veía en su silencio, la soledad del departamento. Es raro que él no esté ahí con ella, está sola, pensando en las cosas que pasaron, en la estúpida pelea que lo alejo de su lado. Si tan solo no fueras tan orgullosa, pensaba; si tan solo te hubieras tragado el enojo y decirle que sí, que él tenía la maldita razón. Parecía…

Romance de la gota y la milpa, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

Romance de la gota y la milpa.

Adolfo Cardenal.

I

Suavemente se desliza, camina lentamente… en silencio, transparente y clara, es tan pura… si hay un mejor lugar que aquel, no es actualmente accesible, no hay igual… ella es tan pura, tan pura…

Sus  sentidos explotan al rozarle el cutis, es tan bella… mientras en el tiempo paraliza hasta el más cruel dolor, siente, está viva, camina…

Maestro, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

Aprendiste a leer, para poder enseñar a escribir. Vives en los mundos imaginarios, vives para sembrar, letras, números, cariño, lo esencial para vivir. Encuentras al educar, razones milenarias para amar.

Héroe olvidado, oxidado, por enseñar a compartir, cómo compartes los universos de esta realidad. Bendito porque con sabiduría a la ignorancia has de sustituir. Tus enseñanzas son palabras envueltas en verdad.

Eres una piedra del camino de la vida, que enseña, que busca entre la multiplicación, la resta…

Diferencias dialectales: Español Guatemala-Español Latinoamericano

Por: Eleázar Adolfo Molina Muñoz

1. El Nuevo Mundo. Cuentan los anales de la historia, que un 20 de octubre de 1492, el navegante Cristóbal Colon llego a tierras desconocidas, que confundió con la India. Con el transcurso de los años, fueran llamadas “indias occidentales”, hasta que se le bautizó con el nombre de América. Era el nacimiento de un nuevo mundo. Las nuevas tierras fueron conquistadas, despojadas a los habitantes…

Mi flaca, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

MI FLACA

ADOLFO CARDENAL. Eleázar Adolfo Molina Muñoz

I Escribo esta cobarde carta de despedida, se perfectamente que nunca la llegaras a leer, es una canción, plagada de falsa melancolía, a alguien que fue una dulce e inocente mujer.

He guardado mucho tiempo este mortal silencio, no se cómo he podido sin ella caminar, quizás sea porque ella fue un dulce incienso que llegó a mi vida una tarde singular.

Mi…

Un grito desgarrador de saciar la sed de igualdad. Comentario a ¡No llores por Helena!, de Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran

Autor: Eleázar Adolfo Molina Muñoz

1. Vientre Fecundo. ¡No llores por Helena! Es una novela breve de Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran, ambos de nacionalidad guatemalteca. Silvia Bollat, incursiona en el mundo de la literatura viva, coescribiendo con Enrique Godoy esta historia que marca el inicio de su carrera literaria, apadrinada por el escritor de poemas, novelas y teatro. 2. ¡No llores por Helena! La obra, es un grito desgarrador de saciar la sed…

La sombra del castaño, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

El tiempo había volado como plumas agitadas por el viento, Fray Reginaldo caminaba por el convento de Nápoles, meditaba y pedía a Dios que le iluminara para poder concluir la tarea que había prometido terminar. Aquel convento, viejo y de paredes gruesas, antes de la llegada de Fray Tomás, era oscuro y lleno de sombras. Fray Reginaldo recordaba como Fray Tomás una tarde de domingo, después de asistir…

Atardecer ciego, de Eleázar Adolfo Molina Muñoz

El silencio de la tarde lo envolvía, el viento corría de un lado a otro del valle, los pinos se mostraban opacos, por el reflejo de los cortinajes sombríos que avanzaban y mataban a cada paso, a cada segundo, la luz del astro que iluminaba el valle, el valle se cubría con la frazada de la tormenta. Sus ojos buscaban una gota de color, pero las gotas que…

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